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JEFF FOSTER

       En 2001, Jeff Foster se licenció en Astrofísica en la Universidad de Cambridge. Unos años después, obsesionado con el concepto de «iluminación espiritual», inició una intensa búsqueda espiritual que concluiría unos años más tarde al conseguir ver con claridad que lo único que existe es la Unidad.

       Gracias a la claridad de dicha visión, la vida volvió a ser como siempre había sido: espontánea, prístina, alegre y plenamente viva. En la actualidad, Jeff Foster organiza encuentros y retiros en el Reino Unido y Europa, en los que aborda clara y abiertamente cuestiones como las frustraciones de la búsqueda espiritual, la naturaleza de la mente y la Claridad presente en el centro de todo.Su planteamiento, independiente y repleto de humor y de compasión, arruina toda esperanza en una iluminación futura y nos descubre el despertar que, desde siempre y para siempre, está presente en nuestras vidas.

«Esto no trata de la comprensión.

Esto trata de entregarse al misterio…

Y sólo existe el misterio.»

J. F

Sólo un pensamiento

Esto no tiene nada que ver con el esfuerzo.

Esto no tiene nada que ver con la comprensión.

Nada que ver con el proceso.

Nada que ver con la praxis.

Nada que ver con la falta de proceso y de praxis.

No se trata de conseguir algo nuevo,

ni de deshacerse de algo viejo.

Esto no es algo que la mente pueda comprender,

pero la mente no debe dejar de intentar comprenderlo.

Esto no es algo personal,

pero no tiene nada que ver con lo «impersonal».

No se trata de una lucidez sin alternativas,

ni de desprenderse del ego, ni de la autoindagación.

Esto no se puede expresar mediante conceptos,

pero nunca se expresará sin ellos.

Esto no tiene nada que ver con las palabras:

ni siquiera con estas palabras.

No se trata de llegar a algún sitio.

Esto no tiene nada que ver con ningún tipo de logro futuro.

Esto no tiene nada que ver con seguir un camino:

no hay ningún camino,

aunque puede existir la idea de «camino».

Esto no tiene nada que ver con alcanzar un estado superior:

no hay estados superiores,

aunque puede existir la idea de «estados superiores».

Esto no tiene nada que ver con llegar a ser algo,

aunque pueden surgir convicciones en torno a ello.

Esto no tiene absolutamente nada que ver con «deshacerse del yo»:

sólo un «yo» podría desearlo.

Esto no tiene definitivamente nada que ver con «estar más presente»

porque, para empezar, el presente nunca se ha perdido.

No se trata de estar a la espera de un suceso llamado liberación

que requeriría tiempo y un «yo» susceptible de liberarse.

Esto no tiene nada que ver con ir «más allá» de algo,

no hay algo más allá adonde ir

ni nadie que pueda ir más allá,

por mucho que lo desee.

Esto no trata de la iluminación.

La iluminación no existe.

Esto no trata del despertar.

El despertar no existe.

Esto no tiene nada que ver con individuos iluminados cuya comprensión va progresando.

Esa es una buena historia, una historia muy convincente,

pero sólo es eso: una historia sin ningún viso de realidad.

Esto no es algo que pueda ser útil para alguien, en modo alguno.

Esto no es algo que alguien pueda desear en algún momento.

Pero, no importa,

el «yo» que lo desea

está sólo a un pensamiento de distancia.

Sólo a un pensamiento.

 

No dualidad y compasión

No hace mucho, alguien me dijo: «Jeff, en uno de tus últimos libros comentas que viste por televisión a una niña africana que se estaba muriendo de hambre. ¿Cómo puede ser eso la Unidad ? Me refiero a que, para ti, es fácil decirlo: después de todo, tú no te estás muriendo de hambre, pero ella, sí. ¿No será que la Unidad es sólo un concepto que utilizas para rechazar o negar la realidad de la vida en este mundo?, ¿una manera de afrontar la cruda realidad de la existencia y el sufrimiento?».

Es una buena pregunta. Es obvio que la Unidad podría entenderse a nivel puramente conceptual. De este modo, podría convertirse en algo que el individuo utilizaría para rechazar o negar el sufrimiento: «¡Lo único que hay es la Unidad ! ¡No existe nada más! ¡Nada importa! ¡No hay niños que mueran de hambre en África! ¡Mi madre no murió de cáncer! ¡El dolor no duele! ¡No necesito comer porque el cuerpo no existe! ¡No te he pegado un puñetazo porque aquí no hay nadie que pudiera haberlo hecho!».

Es verdad, podría interpretarse fácilmente como una filosofía que niega la vida. Ahora bien, lo que yo propongo no es eso. Para mí, la Unidad —o al menos a lo que apunta la palabra Unidad— es una realidad viva, no sólo una creencia… aunque evidentemente, en última instancia, «Unidad» es sólo una palabra, y una palabra no puede aprehender la vitalidad de las cosas. Para mí, la Unidad no es una nueva religión, ni un nuevo sistema de creencias, ni una nueva ideología a la que alguien pueda adscribirse, sino una clara percepción de la vida tal y como es en realidad, más allá de nuestras ideas sobre ella, más allá de nuestras ideologías y nuestras religiones, más allá de nuestro conocimiento.

Verás, la Unidad no es algo muerto. La Unidad puede incluir el impulso de alimentar a esa niña hambrienta porque no niega nada, porque incluye todas las posibilidades. La Unidad es todas las cosas: ¿cómo podría negar algún aspecto de sí misma? Es la Unidad la que impulsa a alimentar a esa niña, o a no hacerlo.

La Unidad es todas las cosas, se manifiesta como todas las cosas y, sin embargo, no es nada en particular: todo y nada al mismo tiempo. Se manifiesta como guerras, genocidios, flores, árboles, como santos y pecadores, como niños hambrientos, y como individuos que aparentemente pueden hacer algo para ayudar a esos niños hambrientos. Y se manifiesta, también, como si el libre albedrío existiera.

No hablo de «afrontar» la realidad y el sufrimiento. No estoy hablando de utilizar los conceptos de la filosofía advaita para «hacerle frente» a la vida. La Unidad es la realidad y es la apariencia de sufrimiento en el mundo. La Unidad puede entrañar el impulso de alimentar a esa niña hambrienta, si esque se puede… O no… No lo sé. No te estoy diciendo cómo se debe vivir la vida, tan sólo estoy inte resado en la realidad que hay más allá de nuestras ideas de ella… Más allá incluso de estas ideas.

La realidad está siempre más allá de los conceptos que sobre ella tenemos.
La mente nunca podrá alcanzarla.

Esa niña hambrienta… Su estómago parece estar vacío, y el mío parece estar lleno. La Unidad incluye a ambos: se manifiesta como una niña hambrienta en África y como un hombre bien alimentado que teclea en su ordenador. En última instancia, no hay un «mi estómago» separado de «su estómago». No hay nadie aquí y no hay nadie allí, pero en la manifestación sí lo hay: no podemos negar la manifestación. Además, ¿cómo negarla si, al hacerlo, la estamos afirmando de todos modos? Al decir que no hay una niña hambrienta, se está afirmando la manifestación de una niña hambrienta; al decir que África no existe, se está afirmando la manifestación de África. Lo que se rechaza siempre regresa.

mi vida no se manifiesta el hambre y, por supuesto, estoy muy agradecido por ello. Nunca debemos olvidar lo inmensamente afortunados que somos en el mundo occidental. Aparentemente, yo no puedo experimentar el hambre que esa niña padece, pero la Unidad no niega ni la manifestación de su hambre ni la de mi falta de hambre: comprende ambas. Es ambas.

En otras palabras, sólo existe lo que está sucediendo. Para la niña hambrienta lo que está sucediendo podría ser lo siguiente: la sensación de hambre que va en aumento, sonidos, visiones, olores, tal vez dolor… y movimiento en busca de comida. De este lado, no hay hambre, de momento: hay visiones, sonidos, olores e imágenes por televisión que muestran a una niña hambrienta. ¿Te das cuenta de que todo esto es la Unidad ? La Unidad representa todos los papeles… Y, quién sabe, es posible que yo estuviera a punto de hacer algo para ayudar a esa pobre niña, que también soy yo. Una vez más, no te estoy diciendo cómo debes vivir, lo único que hago es reflexionar sobre lo real.

Una vez, en una reunión, un hombre me preguntó qué haría si un niño hambriento se me acercara y me pidiera comida. Yo le dije que le daría de comer. Después de la charla, el hombre se acercó a mí para decirme que mi respuesta le había sorprendido. Había escuchado a muchos, así llamados, maestros de advaita que, en respuesta a esa misma pregunta, habían dicho cosas como: «El hambre no existe», «Ahí no hay nadie que tenga hambre», «Su hambre es sólo una ilusión», «Todo es un sueño»… Y eso puede ser cierto desde una perspectiva final, en última instancia, pero nadie puede vivir en última instancia. Esa niña necesita comida, no conceptos sobre la realidad en última instancia. Los conceptos no le quitan el hambre. Recuerda: afirmas lo que niegas.

Así, cuando todas esas convicciones se desvanecen, entonces… bueno, pues das de comer a la niña… O no… Quizás la comida sea lo último que necesite en ese momento. Quién sabe… Lo que es seguro es que tus acciones no provienen de unas rígidas convicciones advaita . El misterio se encuentra consigo mismo en la cara de esa niña hambrienta. Ésta es la esencia de la compasión. Quién sabe qué acción surgirá de ella.

Desde luego, eso no tiene nada que ver con la negación de algo. Como mucho, es el fin de la negación. Es una vida vivida sin ficciones, sin mitologías: sin cómodas convicciones. Hasta la creencia en la Unidad desaparece. Lo que queda es un amor incondicional que va más allá del concepto de amor. Entonces, ves el mundo por primera vez: como un recién nacido.

Alimenta a esa niña y te estarás alimentando a ti mismo. Déjala marchar con hambre y te quedarás hambriento.

¿Qué vas a hacer?, ¿te vas a quedar sentado reflexionando sobre si existe o no existe realmente esa niña hambrienta o le vas a dar un poco de tu pan?

Maldita sea, aliméntala: ¿qué otra cosa se puede hacer cuando ya no queda nada que defender?

 




 

 

 

LA REVELACION DE LA UNIDAD
Jeff Foster IR AL INICIO
288páginas
PVP: 14 €
Edición 20
10
Este libro trata de la posibilidad de que llegue a su fin de una vez por todas la búsqueda espiritual y, por ende, cualquier tipo de búsqueda de la mente, de que , en ausencia de dicha búsqueda, se perciba con claridad que todo lo que existe es unidad, de que, ante la claridad de la Unidad, la vida pierde toda su pesadumbre y en todo momento basta con lo que hay...



 
       
       
 

LA VIDA SIN CENTRO
Jeff Foster
IR AL INICIO 152 páginas
PVP: 14 €
Edición 2009

«La libertad y la iluminación sólo se pueden encontrar aquí , lo cual equivale a decir que no se pueden encontrar en absoluto…»
En nuestra vida siempre existen, siempre están disponibles, la libertad y la iluminación: ¿estás preparado para este mensaje? Al intentar alcanzar la.......